Un modelo que evoluciona: el impacto integral del Proyecto de Educación Económica y Financiera en 2025

Jueves, Enero 22, 2026

En 2025, el Proyecto de Educación Económica y Financiera Mundo Mujer dio un paso decisivo en su consolidación. Después de años de aprendizaje institucional, este ciclo logró demostrar que la educación financiera no es un conjunto de talleres aislados, sino un sistema articulado capaz de transformar capacidades, comportamientos y oportunidades para miles de jóvenes en el país. El impacto de este año no se mide solo por la cobertura, sino por la profundidad con la que cada componente del proyecto fortaleció habilidades reales en los estudiantes.

De talleres individuales a un ecosistema completo

El punto de partida fue una visión simple: llevar educación financiera donde más se necesita. Pero lo que ocurrió en 2025 fue mucho más ambicioso. Desde la Semana Global Money Week (GMW, por sus siglas en inglés) —que marca el inicio del proceso en marzo— hasta las mentorías de cierre en los últimos meses del año, el proyecto avanzó a través de 6 fases articuladas que dieron coherencia y profundidad al aprendizaje.

La ruta incluyó la sensibilización inicial en GMW, los 10 talleres de Educación Económica y Financiera entre abril y julio, el proceso de Camino al Congreso en agosto, las tutorías especializadas en septiembre, el Congreso Juvenil en octubre y el acompañamiento final de Mentores Mundo Mujer. En conjunto, estas fases permitieron que el aprendizaje financiero se viviera, se discutiera y se aplicara en distintos momentos y formatos, consolidando un ecosistema educativo integral.

La escala de este ecosistema habla por sí sola. Solo en GMW participaron más de 5.500 estudiantes, mientras que los talleres de formación continua involucraron a más de 2.300 jóvenes, quienes desarrollaron competencias clave como presupuesto, manejo del riesgo, toma de decisiones, ahorro y emprendimiento. Al finalizar el proceso, cerca de 1.100  estudiantes avanzaron al reto de Camino al Congreso, donde aplicaron estos conocimientos para estructurar iniciativas de emprendimiento, muchas de ellas con propósito ambiental o comunitario.

Evidencias de transformación: capacidades y habilidades que se fortalecen

Las mediciones realizadas a lo largo del proyecto evidencian avances claros en las capacidades financieras y en la seguridad de los estudiantes para tomar decisiones informadas. Desde GMW se observó un primer impulso: aumentó la confianza para expresar ideas y creció el porcentaje de jóvenes ubicados en niveles altos de desempeño financiero, especialmente en actitudes y disposición al cambio. Este progreso se profundizó en los 10 talleres, donde tanto estudiantes urbanos como rurales fortalecieron sus conocimientos y comportamientos frente al dinero, reduciendo en 12% la brecha entre territorios y mostrando mejoras concretas en presupuesto, uso responsable de productos financieros y toma de decisiones cotidianas.

El proceso se consolidó en Camino al Congreso, donde los jóvenes no sólo reforzaron lo aprendido, sino que lo aplicaron en la creación de ideas de emprendimiento con propósito sostenible. En esta fase aumentaron su capacidad para planear, diferenciar entre gastos e inversiones y presentar propuestas con mayor claridad. Más del 70% superó el nivel de referencia internacional para conocimientos y actitudes financieras, y cerca de dos tercios manifestaron intención de postular una idea al Congreso Juvenil, señal de que la motivación inicial evolucionó hacia acciones concretas.

En todas las fases también se fortalecieron habilidades socioemocionales esenciales, como la autoconfianza, la responsabilidad, el autocontrol y el trabajo en equipo. Estos avances, que alcanzaron niveles altos al cierre del proceso, fueron decisivos para que los aprendizajes financieros pudieran convertirse en decisiones más seguras y en proyectos con sentido. En conjunto, los resultados muestran una transformación integral: los estudiantes no solo aprendieron sobre finanzas, sino que desarrollaron las herramientas personales necesarias para actuar con criterio en su vida diaria y en sus comunidades.

Un proyecto que también fortaleció la capacidad institucional

Este ecosistema integrado no solo generó aprendizajes; también fortaleció la capacidad institucional. El año cerró con más de 5.500 encuestas de entrada y 4.200 de salida, 10 mesas de trabajo entre FMM y el equipo de econometría, 160 comunicados internos, 11 artículos divulgados, newsletters y piezas pedagógicas administradas bajo un sistema de reporte unificado. En otras palabras, 2025 fue también un ejercicio de madurez, donde la medición rigurosa y la comunicación interna reforzaron la calidad del modelo.

Una capacidad para la vida, más allá del aula

El impacto del proyecto en 2025 no puede explicarse únicamente por los números, aunque estos sean significativos. Su fuerza radica en haber logrado que miles de estudiantes comprendieran cómo sus decisiones económicas influyen en su futuro; que aprendieran a reconocer riesgos digitales; que descubrieran que pueden emprender desde sus territorios; y que vieran la educación financiera no como un contenido curricular, sino como una oportunidad para construir un proyecto de vida con más claridad y menos incertidumbre.

En un contexto nacional donde la toma de decisiones financieras está cada vez más mediada por lo digital, por la abundancia de información y por la necesidad de planear a largo plazo, el Proyecto de Educación Económica y Financiera Mundo Mujer se consolidó en 2025 como un modelo integral, medible y replicable. Un modelo que evoluciona, que articula actores y que demuestra que cuando se construye un ecosistema sólido, la educación financiera deja de ser un tema de contenido… y se convierte en una capacidad para la vida.

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